Atletismo y habilidades defensivas, la mejor combinación del receptor Jhon Núñez

Por Cynthia Morillo / Lidom.com - 05 de noviembre, 2018 - Artículo Original
Durante los seis encuentros en los que ha visto acción, ha dejado entrever su capacidad detrás del plato, además de fuerza en el brazo y habilidad de contacto.
“Trato de enfocarme, esperando que siempre me den la oportunidad, siempre he estado disponible pero aún no me había llegado el momento. Ahora me la están dando y la estoy aprovechando”, expresó Núñez a Lidom.com.
Paciencia, es lo que ha tenido que aprender y aplicar Jhon, quien ha tenido que desarrollarse en un sistema muy competitivo como los Medias Rojas de Boston, organización que lo firmó en diciembre de 2012.
“El sistema me ha brindado la oportunidad de subir cada año. Siempre hay presión, hay más compañeros que están en la misma posición y tengo que desempeñarme cada día mejor”, indicó el receptor que en esta campaña entre Clase A Avanzada y Doble A, finalizó con promedio de .248 y 28 remolcadas en 83 partidos.
Además, de su espera ha tenido que crear una armadura de tenacidad desde que salió de Villa González para encontrar mejores respuestas a sus pronósticos.
Jhon, luchó contra etiquetas de ‘baja estatura y flaco’ para después enamorar con su brazo y atletismo a los escuchas de Boston, que lo contrataron por 32,000 dólares a los 17 años.
“Me vieron en Santiago. Me dijeron que estaba flaco y pequeño para receptor, pero después seguí trabajando, me fui a la capital y con una sola vez que Boston me vio, me firmaron”, dijo sonriente Núñez, quien agregó: “Les impresionó mi brazo y que corría rápido, también de que podía convertirme en un bateador ambidiestro”.
Su habilidad para resolver con naturalidad cualquier piconazo desde la receptoría a sus 14 años, lo llevó a impulsar y trabajar bastante en su rol en la Academia Boleto Baseball, en la que dividía su horario con un trabajo que tenía de vender pollos fritos, ayudar a su mamá en el colmado y estudiar.

“A los 13 años, tomé más enserio, el béisbol. Me cambiaron de posición por mis destrezas recibiendo los lanzamientos y a los tres días de iniciar, me gané una medalla. Dicen que esa posición es difícil, pero para mí es muy fácil, me desenvuelvo bien y no me imagino estar en otra”, agregó Núñez, quien en seis encuentros, acumula promedio de .250, dos dobles y una impulsada durante esta justa invernal.
No todo ha sido un cuento de hadas para el jugador de 23 años, que fue suspendido por 25 juegos en junio de 2016 bajo el programa de drogas de las Ligas Menores por el uso o posesión de una jeringa en las instalaciones de un equipo, o la lesión que lo mantuvo fuera por tres meses en 2014.
“He atravesado momentos difíciles, desde una suspensión por encontrarme una jeringa que no se podía tener en el club hasta una lesión en la liga de novatos, y en ambos casos, pensé que era el final de mi carrera. Gracias a Dios, estuve rodeado de personas que me ayudaron, sobre todo, mi mamá”.
Cuando todo se desboronaba y caía como fichas de dominó, aparecía Santa Álvarez, quien crio a sus cuatro hijos como madre soltera, trabajando en un colmado.
“Le debo todo lo que soy. Mi vida completa. Cuando estaba mal, ahí estaba mi mamá ayudándome y se esforzó mucho. No vivo con mi padre desde los tres años. Ha sido difícil, de bajo recursos pero hemos luchado para estar aquí”, enfatizó Jhon, quien trabajó el año pasado con el entrenador de bateo, Pepe Paulino para superar su debilidad frente a los zurdos.
Nuñez, quien admira al norteamericano Russel Martin, y en estos momentos se encuentra en Regla 5, está aprovechando la oportunidad de desarrollar su juego y adquirir la experiencia de la veteranía de esta liga.

“Quiero ser más certero en las bases. Seguir desarrollándome y conocer más peloteros de esta liga. Siento que destacarme en esta liga, me ayudará a materializar mis sueños de llegar a Las Mayores”, agregó.
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